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PUNTOS
Mayor es la posibilidad de que una mujer sufra acoso antes
que un varón.
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MARÍA
COLLARTE 20MINUTOS |
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En 2006 se denunciaron 160 situaciones de ‘mobbing’, frente a los 50
de 2005, lo que Implica una media de tres casos a la semana.
El 60% de las denuncias corresponden a mujeres, y entre ellas, las
mayores de 40 años son las que más lo sufren.
Sólo el 2% de las denuncias Que llegan al Tribunal Superior de
Xustiza de Galicia resultan favorables para el trabajador.
El número de casos de acoso laboral en Vigo aumenta año tras año. En
2005 fueron 50 las personas que acudieron a la oficina que la
Asociación Gallega Contra el Maltrato en el Trabajo (Agacamt) tiene
en la ciudad para recibir asesoramiento acerca de la situación
laboral que estaban padeciendo. Mientras, a lo largo del pasado año,
el número de solicitudes superó las 160.
En un 60% de los casos las víctimas eran mujeres. Dentro de este
grupo, el ranking lo encabezan las mayores de 40 años. Según Eva
Ventín, presidenta de Agacamt, las féminas se convierten en el
principal objetivo porque «todavía se nos ve como intrusas en el
mercado laboral».
La mayor parte de las víctimas se produce en las administraciones
públicas, la enseñanza, la banca y el comercio. Sólo el 2% de los
casos de mobbing que llegan Al Tribunal Superior de Xustiza de
Galicia resultan favorables para el trabajador frente al 30%
español.
«Dar cifras en estos casos es muy complejo ya que la gente no
denuncia, y cuando lo hace como no está tipificado no se cuenta como
acoso laboral. En Galicia no existen instituciones implicadas en la
lucha contra la violencia laboral, y se carece de la información
necesaria», explica Ventín.
Las pruebas juegan un papel fundamental a la hora de llevar adelante
una demanda por acoso. «En el juicio la víctima tiene que demostrar
la aniquilación psicológica a la que ha sido sometida. Encontrar
testigos de estos hechos es una misión imposible, ya que en la
mayoría de los casos se producen en la intimidad de las relaciones
laborales. Es una violencia sutil y refinada que poco a poco va
provocando un daño psicológico grave», afirma Ventín.
Existen tres clases de mobbing : descendente, de jefe a subordinado;
horizontal, de igual a igual, y ascendente, de empleado a jefe.
Una cuestión de sexos
Para las víctimas es imprescindible el apoyo familiar y, por
supuesto, el de su pareja, si la tiene. En los casos en que una
mujer es la cónyuge del afectado, su involucración en el problema es
absoluta. Sin embargo, este apoyo es más reducido, salvo honrosas
excepciones, cuando la situación se da a la inversa. «Muchas veces
los hombres se mantienen al margen, incluso animan a sus parejas a
que dejen el trabajo, a que no denuncien», asegura Eva Ventín |