|
 |
|
Eva Ventín |
|
|
|
Hace unos
meses y con motivo de las elecciones municipales, en Galicia
AGACAMT, al igual que otras asociaciones del resto de España,
envió a los Candidatos a las Alcaldías un escrito en el que se les
solicitaban que se tuviese en cuenta el problema de la Presión
Laboral Tendenciosa en sus programas electorales y además se les
instaba a aplicar una serie de medidas preventivas que paso a
relatar:
1.-
Preparación de protocolos de actuación ante denuncias internas por
mobbing en el Ayuntamiento.
2.-
Elaboración de un código ético de prácticas laborales.
3.-
Implantación de un sistema de arbitraje independiente para
solucionar los casos de mobbing sin acudir a la Justicia.
4.-
Promover la difusión de las iniciativas anteriores entre el tejido
empresarial local (Cámara de Comercio, Asociaciones empresariales,
etc.).
5.-
Apoyo a los esfuerzos de difusión de la problemática del acoso
laboral y de la lucha contra el mismo por parte de nuestra
asociación.
6.-
Evitar la incorporación en las listas electorales de personas sobre
las que existan indicios racionales o sospechas fundadas de
actuaciones indebidas en casos de acoso laboral.
Hablando de Vigo
que es la ciudad en la que vivo y en la que lucho por erradicar esta
lacra, la respuesta no se hizo esperar demasiado, además de ser la
imaginada:
Nula.
No sólo no se
contempló tal medida en sus programas si no que ni tan siquiera
mostraron un mínimo de interés por las víctimas que a ellos nos
dirigimos, ya no sólo para quejarnos de nosotros mismos, si no para
explicarles qué es esto del mobbing , quiénes somos los que formamos
esta asociación y qué pretendemos.
Deseábamos
ayudarles a
que se dieran cuenta de la gravedad del problema, hablarles de las
consecuencias económicas y sociales que trae consigo, de su
tratamiento legislativo, de las dificultades a la hora de tratar el
tema jurídicamente y, sobretodo, hacerles entender que esa promesa
de bienestar con la que llenan sus bocas electorales para nuestras
ciudades es del todo imposible cuando en ella se alberga la
violencia, aunque sea una violencia que parta, esta vez del poder.
La violencia
laboral, no me canso de decirlo existe porque la empresa lo ejerce o
porque lo permite.
Me pregunto si
esta falta de sensibilidad hacia las personas, hacia el ser humano
ajeno es un buen síntoma para los que se proponen representarnos.
¿Cuánta honradez
pueden aportar a la ciudadanía?, esta pregunta viene a cuento puesto
que el mobbing supone un trato degradante y vejatorio tipificado
como delito en el Código Penal español y que se comete,
mayoritariamente, un 75 por ciento en la Administración Pública.
¿No está en sus mentes erradicarlo?
El que calla
otorga y este silencio bien se merece una jornada de Reflexión
porque un voto de confianza es mucho voto o lo que es lo mismo mucha
responsabilidad.
EVA VENTÍN LORENZO
Despacho laboralista Eva Ventín
|